De la visión ciudadana al corazón verde de Celaya

En el norponiente de la ciudad de Celaya, Guanajuato, se extiende uno de los espacios más emblemáticos y queridos por las familias celayenses: el Parque Xochipilli.

Con una superficie de 19 hectáreas, este parque es hoy el pulmón verde de la ciudad, un punto de encuentro entre naturaleza, cultura, deporte y comunidad. Sin embargo, su historia comenzó mucho antes de que existieran sus senderos, sus árboles o su lago artificial.

Su nombre, de origen náhuatl, honra a Xochipilli, señor de las flores.

Entre los mexicas, Xochipilli era el dios de las flores, la fertilidad, la nobleza, la poesía y el canto y fiel a ese espíritu, el parque sigue siendo un lugar donde florecen la convivencia, la creatividad y el bienestar.

A lo largo de más de dos décadas, ha pasado de ser una visión ciudadana a consolidarse como el corazón verde de Celaya, símbolo de colaboración entre sociedad civil y gobierno.

Pero todo tiene un inicio. El Parque Xochipilli nace en los terrenos que formaran parte del “Rancho Muñiz”, una amplia planicie que se dedicó al cultivo y posteriormente fueron cedidos al municipio de Celaya por el Gobierno Federal con una condición muy especial: debían destinarse exclusivamente a la creación de un parque urbano de uso público. Aquella decisión sentó las bases de un proyecto que con el tiempo se convertiría en un orgullo local.

 

Este Patronato, fue el motor que permitió la planeación, desarrollo y mantenimiento inicial del parque. Su meta era ambiciosa: transformar un terreno baldío en un espacio verde donde las familias pudieran convivir, ejercitarse y reconectarse con la naturaleza.

La primera sección del parque se consolidó como uno de los puntos de encuentro para la práctica del deporte al contar con canchas de basquetbol, senderos para trote y caminata, y amplios espacios verdes y arbolados para otras actividades deportivas.

Ya entrado el nuevo milenio, en febrero de 2001, se amplían los servicios con la apertura de la segunda sección, una zona pensada para el esparcimiento familiar. Desde sus primeros días, ofreció a los visitantes paseos en lancha, juegos mecánicos para niñas y niños, cuadriciclos y áreas de convivencia con palapas y zonas de comida.

Esta sección se consolidó rápidamente como un espacio recreativo que combinaba diversión, naturaleza y convivencia social, y dio al parque su carácter alegre y familiar que perdura hasta hoy.

El 25 de febrero de 2003 marcó otro momento clave: el Patronato fue formalizado como Organismo Público Descentralizado, quedando registrado ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Ese mismo año se publicó el Reglamento Oficial del Parque Xochipilli en el Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Guanajuato.

Con este paso, se establecieron las bases legales y administrativas para una gestión transparente, participativa y sustentable, asegurando que el parque permaneciera como un bien público al servicio de la comunidad.

Este mismo año, llegan a habitar a la primera sección, 2 especies de avestruz, Petronila y Pancracio, que a la postre se convertirían en símbolo y patrimonio vivo no solo del parque sino de la ciudad.

Durante la década de los 2000, el parque vivió una etapa de expansión y consolidación. Se organizaron sus espacios en tres grandes áreas o secciones. La Sección I, enfocada en el deporte, incorporó canchas de baloncesto, pista de atletismo, gimnasio, área de alimentos y, más adelante, una cancha de fútbol siete, inaugurada el 18 de marzo de 2018.

La Sección II continuó fortaleciendo su vocación recreativa con juegos, lanchas, golfito y amplias zonas verdes para la convivencia. Finalmente, la Sección III, conocida como Ximhai, abrió sus puertas hace poco más de una década, ofreciendo un innovador museo interactivo de ciencia y espacios culturales que fomentan el aprendizaje y la curiosidad de los visitantes más jóvenes; ésta última pasó a ser administrada por el Instituto de Arte y Cultura de Celaya.

Con el paso de los años, el Parque Xochipilli se transformó en un referente de vida saludable, educación ambiental y encuentro ciudadano.

En 2019, alcanzó una nueva etapa administrativa al convertirse oficialmente en Organismo Municipal Descentralizado, lo que le permitió contar con mayor autonomía operativa y presupuestal. Gracias a ello, se fortalecieron programas de cultura ambiental, bienestar animal y actividades artísticas y recreativas, dando al parque un papel más activo en la formación social y ecológica de la comunidad

Para mayo del 2025, renueva su administración con la extinción del Patronato, y convertirse en Dirección General, sin perder su espíritu de organismo municipal descentralizado.

Hoy, el Parque Xochipilli se mantiene como un espacio vibrante y lleno de vida. A diario recibe a visitantes de todas las edades que disfrutan de sus amplias áreas verdes, del lago artificial, los paseos en lancha, los juegos infantiles, los torneos deportivos y los eventos culturales que llenan de alegría sus senderos.

 

El futuro del Parque Xochipilli se proyecta con la misma energía con la que nació: seguir creciendo, adaptándose y ofreciendo nuevas experiencias a las generaciones por venir. En cada rincón se respira la historia de un sueño colectivo que, con esfuerzo y amor por la ciudad, se transformó en un espacio vivo donde la naturaleza, la cultura y la comunidad se encuentran para florecer juntas.